Art Lee – Mi Carrera

por Art Lee

1) ¿Cómo fue que empezaste Taiko? ¿Cómo fue tu experiencia en tu primer grupo?

La primera vez que vi un show de taiko fue en 1992 con el grupo Sacramento Taiko Dan, yo era estudiante de artes culinarias en Estados Unidos. Quedé tan maravillado por la experiencia que a partir de ello busqué cualquier cosa relacionada al taiko durante meses hasta que finalmente encontré las clases de principiantes que daba Sacramento Taiko Dan.

Mi primera clase de taiko fue el 21 de Junio de 1993 en la Sacramento Japanese American United Methodist Church (Iglesia metodista de Sacramento). Fui uno de los afortunados principiantes que pudo comenzar con una profesora como Tiffany Tamaribuchi, quien era una de las pocas taikistas en el continente con nivel master en casi todos los estilos más conocidos del taiko.

La mayor parte de la gente, cuando piensa en percusión, piensa en percusión con las manos o con batería o algún otro kit de percusión; pero en taiko, en cambio, se usan baquetas grandes y pesadas. Al principio, en mi primera clase, sentí que estaba sosteniendo bates de béisbol en las manos. En ese entonces Tamaribuchi-sensei era muy estricta con sus nuevos estudiantes, teníamos que hacer un ejercicio llamado “uchikomi” con el que todos teníamos que tocar el mismo ritmo durante 30 o 45 minutos sin parar, con los brazos extendidos lo más posible, pegando tan fuerte como pudiésemos. No solo ya no podíamos ni movernos después, sino que los días siguientes los dolores musculares eran insoportables incluso al estar solo parados.

Tamaribuchi-sensei inició el grupo Sacramento Taiko Dan en 1989, yo llegué 4 años después cuando las cosas estaban poniéndose cada vez mejores. Por un lado Sacramento Taiko Dan acababa de ser invitado para tocar en el U.S. Japan Taiko Festival por primera vez, uno de los festivales de taiko más grande y reconocido fuera de Japón producido por el maestro Seiichi Tanaka y San Francisco Taiko Dojo, así que había razones suficientes para exigir a sus alumnos el estar listos para la acción. Y por el otro lado, se estaba por cumplir el quinto aniversario del Sacramento Taiko Dan, primer gran hito de Tamaribuchi-sensei quien trajo el taiko al centro del estado más poblado de Norteamérica.

Yo he sido luchador, he levantado pesas y practiqué artes marciales chinas, por lo que estaba bastante en forma. Estoy seguro que mi estado físico ayudó, pero no me pudo salvar de los terribles dolores musculares que sufrí después de las primeras clases con Tamaribuchi-sensei. A través de ella yo aprendí mucho de lo que aún hoy continúa siendo la base de mi estilo de taiko.

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2) ¿Cómo conociste a Ondekoza? ¿Qué clase de experiencia tuviste como miembro y en Japón por primera vez?

Aproximadamente un mes antes de empezar mi primera clase con Sacramento Taiko Dan, la primera oportunidad de ver un grupo profesional de taiko fue con Za Ondekoza – Demon Drummers of Japan, tenían tambores grandes y ruidosos. En ese momento estaban en un tour de tres años en Estados Unidos. Recordando esos momentos ahora, siento que debo haber sido una de las pocas personas de mi edad, fuera de quienes viven en Japón, que hayan visto a Ondekoza antes de conocer Kodo.

Un año después de esto, Ondekoza estaba de nuevo en Sacramento, en el mismo tour, y esta vez Sacramento Taiko Dan iba a tener un workshop con ellos. En ese momento estaban buscando en secreto dos taikistas extranjeros, uno de la costa oeste y otra de la costa este de EE.UU, para que los acompañaran en un próximo tour por Japón que se venía planeando hace años (producido por Japan Arts, una de las más prestigiosas compañías del momento). Así, durante los workshops que hicieron alrededor de Estados Unidos, dejaron que cada integrante de cada grupo tocara uno de sus taikos más grandes. Los que participaron pensaron que era sólo una actividad divertida, pero más tarde me enteraría que esa era la manera de audicionar a los futuros reclutas.

Después de tocar ese taiko por primera vez, estaba confundido porque me pidieron que tocara una vez más y después una tercera mientras me miraban atentamente. Después del workshop me invitaron a unirme al tour japonés.

El entrenamiento con Ondekoza era extremadamente diferente al de sensei Tamaribuchi. Ella era muy detallista al explicar las posturas, movimientos e ideas detrás del movimiento de los brazos y piernas. Ondekoza era totalmente lo opuesto. Algunos dirán que era el estereotipo del aprendizaje de las artes marciales japonesas.

Me dijeron “Mirá estos videos grabados por la audiencia de estos 5 temas de unos 7 – 10 minutos. Vas a hacer estas partes cuando llegues a Japón en 2 semanas.” ¡Y eso fue todo!

Así que miré esos videos intensamente, practiqué de todas las maneras posibles sin instrumentos. Muchos de mis trayectos a pie, fuese a donde fuese, incluían movimientos de “air taiko” de temas como “Utsu Hachijo” o “Sogaku”. Cada tanto algunos transeúntes me miraban con duda o cara de preocupados. En dos semanas, partíamos a Japón.

Ese fue mi primer viaje en avión y al extranjero… Y probablemente fue un momento decisivo para mi futuro.

La cultura, o quizá debería decir la no tan obvia cultura, en Japón es tan distinta de cualquier otra en el occidente que generalmente no se puede experimentar en un viaje corto a Japón. La mayor parte del tour en Japón, nos quedamos en un edificio de 80 años que nunca había sido renovado y que estaba casi al aire libre; ahí el baño era simplemente un agujero profundo en la tierra, rodeado de paredes finas, como para que no se vea desde afuera.

La mayoría de las comidas eran cocinadas por miembros del grupo, pero cuando comíamos en un restaurant, era en un bar de estilo antiguo donde el menú no tenía nada escrito en romaji y los precios estaban en kanji en lugar de en números.

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3) ¿Cómo fue ser parte del Ondekoza de Tagayasu Den?

Muy diferente. Al principio me era difícil entender un grupo como Ondekoza donde el líder no tocaba el taiko. Realmente no entendía cuál era su conexión con el mundo del taiko. No fue hasta varios meses después de estar con el grupo que entendí esa conexión.

Den-san creía que la gente de Japón estaba perdiendo su cultura y orígenes, y permitiendo que la cultura occidental reemplazara sus nociones e ideas rápidamente. Creía que los ideales que hacían de Japón un país honesto, justo, puntual y donde todos trabajan en armonía, se estaban adaptando a los modos occidentales. Den-san no sugería tampoco que los ideales occidentales fuesen malo o negativos, solamente sentía que no era congruentes con el estilo de vida Japonés y con la continuidad de la gente y la cultura japonesa.

Ésta creencia es lo que le dió la visión de formar el Ondekoza original en la isla de Sado mucho antes de que él se fuera de la isla por diferencias con los miembros que se quedaron en ella y formaron Kodo.

Él tampoco tenía problemas con tener extranjeros en Ondekoza, uno de esos motivos era la posibilidad de los extranjeros comprendan sus ideas y puedan compartirlas en otros idiomas.

Quería que todos en Ondekoza fueran intérpretes de nivel mundial, pero también quería que los miembros nunca olviden el sacrificio y el trabajo duro que tomó llegar a ese nivel. Él creía que corriendo era una las maneras de lograr eso. Cualquier maratonista puede decirlo, no importa que tan buen corredor seas, correr una maratón completa es una las experiencias más difíciles, dolorosas y cansadoras que cualquier ser humano puede tolerar voluntariamente. Es muy raro encontrar un maratonista jactancioso y arrogante porque ellos entienden el sentimiento de chocar contra el muro de sus propias limitaciones cada vez que se corre una maratón.

Tenía otras ideas que eran difíciles de entender y seguir para la gente a su alrededor, pero muchas de esas ideas fueron la base que hicieron de Ondekoza lo que es, y también fueron clave en la fundación de lo que después sería Kodo.

Con Ondekoza tuve la oportunidad de ver lo que se podría describir como la Mecca del mundo del taiko. Tocamos en todo tipo de lugares, desde salas de reunión de 30 localidades, lugares en montañas con 180 localidades hasta grandes teatros de 2.300 localidades. Participamos de festivales de taiko de este a oeste, hasta en Okinawa. Cuando viajábamos, generalmente nos quedábamos en casas donde algunos miembros hacían un pequeño show para los anfitriones y sus familias. En una ocasión estuvimos en la casa de la persona que construyó el primer cohete japonés. Colaboramos con muchos grupos de taiko, tanto amateurs como profesionales. Mi último concierto fue en el Carnegie Hall de New York. Fue todo muy divertido. Pero además de todo eso, aprendí tanto día a día que mi mundo antes de viajar y mi mundo al volver de Japón parecían estar a años luz de distancia. Mis creencias e ideas se reconstruyeron desde una perspectiva diferente. Mi deseo de conocer el mundo y aprender pasó de ser una pequeña vela a una gigantesca hoguera.

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4) ¿Cómo fue conocer y tocar con el gran maestro Daihachi Oguchi?

El maestro Daihachi Oguchi me recordaba mucho a mi padre. Ambos tenían la misma edad y fueron bateristas de jazz en algún momento de sus vidas. Pero no era eso solamente. A pesar de ser muy amables y humildes con todo el mundo, ambos eran gigantes, personas extremadamente conocidos en sus ámbitos. En el caso de Oguchi-sensei, él es una persona reconocida no solo como pionera, sino también como una de las difusoras del wadaiko tal como lo conocemos ahora.

Cuando fui a su oficina/estudio a conocerlo por primera vez, fue muy diferente a lo que esperaba. Ante todo, él mismo, la persona reconocida por haber creado el taiko como arte escénico, me preparó y sirvió té; esto puede parecer irrelevante para la mayoría, pero en Japón para una persona de su standard preparar y servir té para una persona común… es algo realmente raro.

Fue extremadamente generoso y me hablaba con mucha sinceridad. Me permitió visitar su grupo y cuando descubrió que sabía otras versiones de sus composiciones, me invitó a ser miembro. Años después, y luego de extensas horas de estudio que incluían versiones de 70-90 minutos de algunas de las sesiones de uchikomi más difíciles que he experimentado, me sentí extremadamente honrado de haber sido parte de su grupo de élite, Osuwa Daiko – Ashura Gumi.

Allí, sensei Tiffany Tamaribuchi fue elemental en mi educación de los aspectos físicos del taiko; forma, movimiento, técnica, etc. Del gran maestro Daihachi Oguchi aprendí lo intangible del arte del taiko. Aprendí cómo abordar las prácticas y las presentaciones de taiko, no desde el punto de vista de intérprete, sino del punto de vista del público y de quienes practican conmigo.

Creeme cuando te digo que se podría escribir un libro entero sobre el maestro Daihachi Oguchi (de hecho hay un libro escrito sobre él) y las experiencias en la enseñanza y presentaciones que tuve junto a él durante esos 8 años.

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5) ¿Cómo empezaste a enseñar taiko en Japón?

Al mudarme a Japón en 1998 para enseñar inglés, tuve mucha suerte de encontrar un set de taikos en el centro comunitario donde trabajaba. Y más suerte aún, cuando el staff del centro comunitario me dejó usar el lugar y los taiko cuando el establecimiento no estaba en uso. A cambio debía mantener y cuidar los taiko y el lugar, y también dar una clase nocturna semanal en el centro gratis.

Además de haber enseñado en el Friday Night Odaiko Club en Sacramento Taiko Dan, ésta era mi primera experiencia como maestro estando totalmente solo. La mayoría de los miembros de la clase eran miembros del grupo local Koihime Daiko, y generalmente practicaban tres o cuatro veces al año antes de cada evento del pueblo. Estaban contentos de tener, finalmente, un maestro que pudieran dar clases semanales y me aceptaron sin problemas.

Con el tiempo, una clase llevó a otra, luego a una tercera y así sucesivamente. Eventualmente, la escuela local pidió una clase para niños y pronto empezaron las clases en una ciudad vecina.

6) Habiendo vivido en ambos países, ¿fuiste aceptado como artista de taiko extranjero en Japón o cómo un no-japonés en los Estados Unidos?

Puede parecer increíble, pero fui mucho más aceptado como artista de taiko por cada uno de mis pares en Japón (de todos los niveles de conocimiento dentro del campo) de lo que jamás he sido aceptado por mis pares en Estados Unidos. Esto me sorprende a veces considerando que Japón es un país separado del mundo por el océano y está habitado por una sociedad casi homogénea, mientras que los Estados Unidos, donde comencé taiko, es uno de los países con mayor diversidad étnica del mundo.

Años de aceptación de mis pares japoneses me hacen olvidar, a veces, que el motivo principal por el que muchos comienzan taiko en los Estados Unidos es muy diferente al de Japón y yo no encajaba en esa categoría. Para algunas personas, no importaban mis logros, no aceptaban, ni aceptan, el camino que decidí recorrer por no ser japonés-americano o siquiera asiático-americano. Fue una dolorosa revelación al comienzo, y una que todavía sucede a veces cuando regreso a Estados Unidos, pero por suerte eso fue eclipsado por el fuerte apoyo de montones de otras personas de la comunidad del taiko de U.S.A.

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7) ¿Cómo comenzaste tu carrera solista?

Durante mis primeros años en Japón, antes de empezar a tocar con el gran maestro Daihachi Oguchi, los shows con mis alumnos eran regulares, pero al poco tiempo empecé a recibir pedidos para realizar shows con un estilo más profesional. Ningunas de mis clases tenían el nivel técnico necesario y yo no pertenecía ni tenía contactos con artistas o grupos de ese nivel en aquel entonces.

Un cliente me sugirió hacer un show solista. No tenía experiencia como solista en el escenario, pero sí mucha en grupos y pensé que un show solista no podía ser muy diferente. Y así, ciegamente, acepté.

¡Oh, el horror!

Rápidamente descubrí que lo que funciona en un grupo, no necesariamente funciona como solista. En un grupo, tal como en equipos deportivos, todos los miembros del grupo tocan juntos y el resultado de esa ejecución es una combinación de diferentes partes convirtiéndose en una.

En un verdadero show solista, sin embargo, sólo hay una persona en el escenario y en ella reside el foco de todo el show. Es responsabilidad de esa persona, especialmente teniendo una audiencia que pagó una entrada, crear un show tan impresionante como un show grupal. En Japón es casi un logro sobrehumano.

El público japonés es conocido por ser muy conservador con su aplauso hacia cualquier solista o grupo con el que no están familiarizados, especialmente en shows de taiko. El doble si se trata de público rural. Igualmente, son lo suficientemente amables para aplaudir sin importar lo espantoso que haya sido el show. Pero ese día, decididamente comprendí que el aplauso recibido era ese aplauso llamado “giri” (aplauso realizado simplemente para ser amable por el hecho de al menos tener la audacia de subir al escenario).

Esa gran experiencia fue otro golpe de humildad e inspiró en mí una nueva dedicación para mejorar.

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8) ¿Has estudiado otros géneros musicales?

Mi primer instrumento fue el piano, pero nunca me ví como pianista. Era solo un hobby. No estudié activamente ningún otro instrumento además de taiko hasta después de mudarme a Japón.

Durante mi tiempo como profesor de inglés, tuve acceso a tambores y un lugar donde practicar. Eso me dio la posibilidad de tener largas e ininterrumpidas sesiones de práctica, para experimentar con mi creatividad, y donde eventualmente pude profundizar ideas que antes no había considerado dado que mi experiencia era solo artista grupal. También comencé a notar muchas más cosas acerca de la performance del wadaiko que antes no había notado.

El taiko como arte escénico profesional es muy joven comparado a otros estilos de musicales en otros países. Noté que la mayoría de los ritmos y estilos se focalizan aproximadamente un 70% en la mano derecha y un 30%, o menos, en la izquierda, hasta en los ritmos más simples. Esto limita mucho el potencial del taiko profesional y de sus actuaciones comparadas con otros estilos tradicionales de percusión con los que estaba familiarizado yo.

Para combatir esta limitación, empecé a estudiar Samulnori (percusión tradicional coreana) durante 6 años. Finalmente lo dejé porque no tenía el tiempo suficiente para trabajar con las 4 horas de viaje que necesitaba. Durante 3 años también estudié Tam Tam (percusión de Guinea). Esto fue durante mis primeros años en Japón, así que tenía tiempo para practicar, especialmente en el caso de Samulnori.

9) Habiendo experimentado una vida de taiko en diferentes países, ¿Sentís que hay una diferencia entre Japón y el extranjero?

Oh, sí! Hay muchas oportunidades para ver diferentes grupos de taiko y de así aprender diferentes estilos. Los estilos de taiko en otros lugares como Estados Unidos son algo más limitados.

En Estados Unidos a mediados de los 60, había poca gente que tocara taiko, sin embargo esas prácticas de taiko eran una forma de unir a las comunidades japonesas y/o asiáticas y, en gran parte, esas prácticas no eran compartidas con gente fuera de esas comunidades. No fue hasta que Seiichi Tanaka, un estudiante muy dedicado y competente del gran maestro Daihachi Oguchi y antiguo miembro de Oedo Sukeroku Daiko, que el taiko comenzó a difundirse. El gran maestro Tanaka creía lo mismo que el gran maestro Oguchi: el taiko no debía limitarse sólo a cierto grupo de personas, sino que debería estar disponible a todos los que quisieran aprender. Él comenzó San Francisco Taiko Dojo y abrió las clases al público. Muchos grupos ya establecidos le solicitaban workshops y clases. Muchos de sus propios alumnos más tarde fundaron sus propios grupos en otras partes del continente. Como resultado de eso, cerca del 90% de los grupos de taiko en Estados Unidos están influenciados por el “Estilo Tanaka” de una forma u otra.

Pero hay que tener en cuenta además, que las razones para tocar taiko en Japón son diferentes a las de otros países. En Japón, fuera de los grupos profesionales, practicar y tocar taiko es parte de la vida diaria como lo son los deportes después de la escuela o ir al gimnasio.

No hay nada exótico o esotérico acerca de aprender taiko en Japón. Las clases están disponibles literalmente en cualquier parte del país y son muy divertidas. Aprender taiko es una forma más de pasar tiempo con amigos, familia y/o de hacer un buen ejercicio. Por cómo está integrado el taiko y lo fácil que resulta ver shows de cualquier nivel en todo el país, generalmente es necesario estudiar y perfeccionarse durante muchos años si uno piensa en convertirse en un intérprete profesional o maestro, antes de ser aceptado tanto por el público como otros intérpretes en Japón.

En ocasiones escucho a los estudiantes de taiko fuera de Japón referirse de forma negativa a esta idea, viéndola como una competencia dentro de la comunidad del taiko en Japón. Pero es más fácil comprenderlo si uno ve el parecido con lo que lleva convertirse en un bailarín de ballet o pianista de primer nivel en Europa.

Hasta las mismas obras cambian al ser tocadas por grupos japoneses o extranjeros.

Como Tiffany Tamaribuchi es una estudiante directa del gran maestro Tanaka, el grupo Sacramento Taiko Dan incluye en su repertorio algunas obras de el gran maestro Daihachi Oguchi. Por lo que tuve la oportunidad de aprender y tocar esas piezas mucho antes de conocer al compositor. Tanto los grupos norteamericanos como los europeos practican y tocan innumerables variaciones de “Hiryu Sandan Gaeshi” e “Isami Goma”. No fue hasta conocer al maestro Oguchi que conocí las versiones originales de esas obras (y muchas otras) y descubrí desde pequeñas a grandes diferencias en cómo se tocaban.

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10) ¿Cuándo y cómo comenzaste con Tokara?

La verdad es que desde el principio nunca quise tocar solo. Hasta cuando me hice conocido por mis solos en Japón, todavía prefería la dinámica en grupo. Así que a principios del 2003, sentí unas fuerzas renovadas y comencé mi propio grupo profesional de taiko.

Tenía programado un tour y workshops para ir por los Estados Unidos y Canadá, mi primer tour internacional. Sin dudas estaba un poco preocupado. Regresaba al lugar donde comencé a hacer taiko como principiante y kohai. Muchos de mis pares y senpai estarían allí, algunos mirando bien de cerca para ver si mejoré durante mi estadía en Japón y si valía la pena que éste “Art Lee” enseñe workshops de nuevo en su “viejo barrio”.

Un pequeño grupo de estudiantes en Japón me preguntaron si se podían unir al tour como ayudantes. Les gustaba el taiko y viajar, por lo que sugerí que toquen algunas canciones conmigo. Por supuesto que deberíamos entrenar más de una vez por semana, tener tres obras nuevas dignas de un escenario semi profesional y tocarlas al menos una vez en Japón antes del tour.

Las prácticas más intensas comenzaron en noviembre del 2003 y el set estaba compuesto en su mayoría por obras tradicionales con nuevos arreglos, más estas tres originales.

Yo no sabía, pero la comunidad del valle de Inadani (que siempre me apoyó) estaba ansiosa con la creación del grupo. Entonces cuando se anunciaron los primeros conciertos en febrero del 2004 en Iida y Nagoya las entradas se agotaron rápidamente. Teníamos fechas, un programa completo, trajes… Lo que nos faltaba era el nombre.

Llegó el primer concierto y todavía estábamos sugiriendo nombres. Al final, un miembro volvió a sugerir “Art Lee Taiko Ensemble”, un nombre simple que ya había rechazado porque no me gusta usar mi nombre. Pero no teníamos más tiempo, por lo que hicimos nuestro primer show con ese nombre.

Una semana después, finalmente pensé en el nombre “Tokara” que era perfecto en todo sentido.

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11) Wadaiko Tokara parece ser uno de los pocos grupos pequeños de taiko famosos. ¿El tamaño del grupo fue pensado de esa forma?

Siempre quise tener hasta 12 miembros, pero por alguna extraña razón el número mágico parece ser siempre cuatro. Siempre estamos reclutando nuevos miembros. Por un pequeño momento llegamos a 5, pero siempre por unos meses nada más.

Al comenzar este grupo, quería crear algo diferente, pero que a la vez mantuviera lazos y respeto por el pasado. Siempre me gustaron las piezas tradicionales que aprendí tanto en Sacramento Taiko Dan como en Japón por lo que en Tokara es un requerimiento aprender éstas obras tradicionales y la historia detrás de cada una antes de armar un repertorio propio y original.

Para nuestro repertorio, comencé a crear obras que resultaban desafiantes, algunas partes sonaban como dos o tres fusionadas. Esto era necesario también para un grupo pequeño como el nuestro para sonar como un grupo más grande en lugares amplios.

Por lo de famosos, no sabría decirte. Una impresionante parte de nuestro tiempo fue dedicado a hacer del grupo lo que es hoy y esperamos ser 1.000 veces mejor en el futuro.

Pienso que muchas personas nos consideran famosos, y por lo tanto con un buen pasar económico. La verdad es que es lo opuesta. Pero amamos lo que hacemos y esperamos un día hacer lo suficiente económicamente hablando para crear una sala de ensayo para ensayar todos los días y ver lo que somos capaces de hacer… para ir más allá.

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12) ¿Algo para agregar?

Estoy muy contento de estar celebrando mis 20 años en este increíble mundo del deporte artístico, ejercicio musical y trueno organizado, conocido en el mundo como wadaiko. Estoy muy agradecido de haber tenido maestros y mentores que me guiaron por el camino correcto artísticamente hablando. También estoy agradecido por cada miembro del público que nos vio tocar y por cada participante de mis workshops. Sin todas estas personas, no podría haber llegado hasta aquí. Espero continuar por otros 20 años y más.

Estamos muy ansiosos por el décimo aniversario de Wadaiko Tokara el año que viene.

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Autor: Art Lee (EEUU)

Este artículo fue escrito: 22 de Noviembre de 2013

Idioma original del artículo: Inglés

Artículo original: Art Lee – My Carreer

Fotos: Todas las imágenes han sido provistas por Art Lee.

Traductor Inglés-Español: Romina Roldán (Rosario, Argentina)

Edición: Gastón San Cristobal (Buenos Aires, Argentina)


Autor: Art Lee

Nacionalidad: Estados Unidos

Perfil:

ART LEE es considerado uno de los artistas líderes del taiko de su generación. En noviembre de 2001 recibió un reconocimiento internacional al convertirse en la primera persona en el mundo en obtener una visa artística por parte del gobierno japonés para enseñar taiko y llevar la vida de taikista profesional en Japón. Además fue el primer taikista no-japonés en salir primero en la sección de Solo de Odaiko del Concurso Internacional de Wadaiko en Tokio el 15 de octubre de 2005, este es el concurso más prestigioso y renombrado del mundo. Desde entonces ha tocado en alguno de los teatros más renombrados, incluyendo Aoyama Gekijo y el Suntory Hall en Japón, Tonhalle en Alemania, Wielki Opera Theater en Polonia y el Carnegie Hall en New York. Art es también el único taikista no-japonés en el mundo que ha sido elegido cuatro veces para actuar en el “All-Stars of Japan”, un famoso concierto anual de taiko en Tokyo.

Art realiza giras por el mundo como artista independiente y como fundador y director artístico del grupo internacional Wadaiko TOKARA. Además de esto, es también fundador de los grupos de taiko Suiko y Nadeshiko y del grupo que toca en los festivales de Japón conocido como Haruka.

Art Lee

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